- Ha sido un día fantástico, chicos y Yari, gracias.- Dijo Mery
- A ustedes, sois geniales, nunca nos aburrieremos con vosotras.- Harry rió
Didi se tapaba la cara con la mano, ya que se había sonrojado al ver la sonrisa cautivadora de Harry.
- Bueno, yo me tengo que ir, chicas, tengo que cojer la guagua. Nos vemos.- Dijo Yari despidiendose con la mano.
- Adiós, cuidate, Yari.- Dijo Didi
- ¡Duerme con los ángelitos!- Gritó María
- ¿Duerme con los ángelitos? ¿WTF? - Dijo George
- A esta hora del día, Mery siempre está drogui perdida.- Explicó Didi
- Así me llaman, la drogui.
- Si la vieran cuando está enferma, se parten de risa.- Dijo Didi
- Si, hay que verla, no me lo quiero perder.- Dijo Frank
- Cuando quieras y dónde quieras.- Dijo Mery, la cuál parecía no estar nada nerviosa al pasar tanto tiempo conociendo a Frank.
- ¡Uuuuhh, aquí hay temita! - Gritó Harry
Alba se encontraba mal y tenía un mal presentimiento sobre su madre, asi que al oído de Didi, le susurró:
- Didi, me voy, ¿vale?- Dijo dandole un beso y dandole un fuerte abrazo.- Arregla eso con Miguel y no te vayas a enamorar de Harry, que te veo venir.
- ¿De quién? ¿Tú estás loca? Solo me parece mono, igual que Richard.
- Ya, ya.
- Uy, que estareis murmurando.- Dijo Mery
- Nada, sólo me ha dicho que se pira.- Declaró Didi
- ¿Estás bien? - Cuestionó Mery
- Si, bueno, no, pero estaré mejor cuando llegue a mi casa y me acueste en mi cama, pero gracias.
- Te acompaño.- Dijo Mery
- No hace falta, además, necesito estar sola.
- Me preocupas, cuando quieres estar sola, algo malo ocurre.- Dijo Didi
- Por Dios, Didi, sin exagerar, ¿eh? - Intentó sonreír, pero la sonrisa se quedó en una estúpida mueca.- Pues bien, visto lo visto, me piro.
Alba se colocó su mochila a la espalda y comenzó a caminar.
- ¡Espera, Albi! - Gritó Frank.- Rober te acompañará a tu casa, creo que vive, más o menos, por ahí.
- Vale, pero con una condición.
- Cualquiera.
- Tú acompañarás a Mery, mientras que Harry irá con Didi hasta la estación de guagua, ¿vale?
Los dos chicos se miraron y afirmaron.
- De acuerdo.- Sentenció Frank.- Tened cuidado.
- Pareces mi padre, tío, sé cuidarme.- Protestó Rober
- Es verdad, que tú eres el chico solitario del grupo que sale solo a todas partes.
- Me gusta caminar solo, Frank, solo es eso.- Rober miró a Alba.- ¿Vamos?
- Si.
Alba y Rober empezaron a caminar hasta que dejaron de ser visibles.
- Bueno, Didi, te toca, go, go, go.-Dijo Harry
- Ahaha, vale, pero solo hasta la guagua, eh.
- Bueno, yo pensaba__
- Ni tú pensabas, ni nada, ya haces suficiente en acompañarme.- Didi le sonrió y Harry le devolvió la sonrisa.
- Pues, vamos. Adiós, chicos, hasta mañana. Adiós, Mery.
- Adiós, Harry.- Respondieron todos
- Chau, Mery, te llamo luego.- Dijo Didi despidiendose con la mano
- Está bien. Te Quiero.- Se despidió con la mano y le guiñó un ojo
- Bueno, mi novia parece que me reclama y supongo que tendré que acompañarla.- George suspiró.
- ¿Supones? Tío, es tu novia.- Dijo Frank
- La verdad, no estoy seguro. Me han dicho por ahí que me puso los cuernos con uno de su instituto y me la suda, pero paso de que me utilicen.
- Me parece lógico, corta con ella y búscate a alguien que te aprecie de verdad, George, tú vales más que ser el perrito faldero de alguien.- Dijo Mery
- Buen discurso, María.- Sonrió Frank.
Mery se sonrojó un poco.
- Lo tendré en cuenta, Mery. Nos vemos.- Y así, George se fue.
- Creo que yo tambien me iré a pasear por ahí.- Dijo Richard, el cuál no hablaba mucho.
- Vale, Rich, pero no te metas en más peleas, tío, que todas las chicas se mueren por tus huesos y tú lesionandote para matar a tu club de fans, del susto.- Advirtió Frank
Richard no sonreía casi nunca, pero cuando sonríe esque de verdad le han alegrado el día y este era uno de esos momentos. En la boca de Rich se hallaba una sonrisa de medio lado
- Eso está hecho, pero no prometo nada.- Richard derrepenté se viró hacia atrás, dado que una chica pelirroja - teñida, por supuesto- le llamó.- Bueno, adiós.- Corrió hacia la chica.
- Adiós.- Frank se despidió de Rich, que ya andaba lejos con aquella chica. Frank miró a María, la cuál sonreía al mundo con su mente y mirada en el universo.- ¿En qué piensas?
- En lo misterioso que es Rich.-
La mirada de Frank cambió completamente y en sus ojos había desepción.
- Así que te gusta Rich, que sepas que él no quiere ataduras, ni compromisos.
Mery miró detenidamente a Frank.
- ¿Qué pasa, Mery? ¿He dicho algo malo?
- Sí.- Mery se incorporó la mochila y le dió la espalda a Frank para empezar a caminar sin él. Sin embargo, Frank no lo permitiría
- Espera, por favor.- Dijo, agarrandola del brazo y atrayendola hacia él
- ¿Qué?
- No iba encerio, creo que me puse algo celoso.
- ¿Cómo?
Frank la soltó y miró al suelo. Después de un silencio que a los dos les pareció interminable, ella habló.
- A mi me gusta Richard, pero no como algo más que amigos.- Dijo ella mirandole al rostro.- Yo, en verdad, quiero a otra persona, pero nunca podría decirselo, ya que somos amigos.
- ¿A quién quieres?.- Él la miró sin parpadear, esperando ansiosamete la respuesta.
Ella no sabía que hacer. Alba no estaba aquí para salvarla. Además, Mery no tenía ninguna excusa preparada para esta ocasión, ya que pensó que nunca ocurriría, pero los deseos, a veces se cumplen.
- Ems...Esque no puedo contarte.
- ¿Le conozco?
- Sí, bastante.- Mery desvió la mirada.
- Sabes que me lo puedes contar.
-...-
- ¿Es Rober? ¿George?.- Ella negó con la cabeza.- ¿Harry?
- No
- Entonces...Oh, Dios, ¡¿Yari?! - Él abrió los ojos como platos.
- ¡Noooo, joder! Qué bestia eres.
- Y yo qué sé.- Frank buscó la mirada de Mery y le acarició la mejilla. Ella se puso toda roja.- Mery, dime de quién se trata.
- ...Yo...- Cerró los ojos y se puso rígida.- ¡TÚ!
Frank se sorprendió bastante, no había palabras para demostralo, ya que se hallaba su exagerada cara. Pero para sorpresa de Mery, él sonrió y pegó su frente con la de ella.
- ¿Bromeas, Mery?.- él separó su rostro y rió.
Mery quedó destrozada, dado que en ese momento no pensó en otra cosa que en Frank partiendole el corazón por su burla hacia sus sentimientos.
Ella empezó a llorar y le empujó. Frank cayó al suelo desconcertado. Mery le miró y salió corriendo. Cuando ella había desaparecido por completo de su alcanze, él se odió a si mismo por hacberle hecho llorar.
-:-
Ninguno de los dos abría la boca, pues entre ellos el silencio incómodo no les parecía tan insoportable, pero, aún así, querían hablar y conocerse cada uno.
- ¿En qué problema estás metida? - Habló Rober, observando a Albi
- No es ningún problema, sólo es que tengo una horrible superstición.
Rober arrugó las cejas.
- ¿Horrible superstición?
- Sí, por desgracia.- Alba miró a Rober, que caminaba tranquilamente mirando al suelo esperando una explicación.- No siempre la he tenido, todo empezó cuando mataron a mi padre. Verás, yo, mi madre y mi hermano mayor estábamos en la fiesta del barrio, la que se hacía todos los años, en donde vivía anteriormente, y derrepente se oyeron unos sonoros disparos provenientes de mi casa. Mi madre, yo y mi hermano horrorizados, corrimos hacia la entrada y nos encontramos...Con, bueno, ya sabes...Esque recordarlo es como si ese momento estubiese ocurriendo ahora mismo, odio este recuerdo tan realista...Pensé que mi madre lo había afrontado como yo y como mi hermano, pero un día cuando la encontré llorando en el baño, me dí cuenta de que mi padre de verdad había sido asesinado y no sólo eso, alguien nos buscaba. Luego, nos mudamos ya que mi madre estaba embarazada de mi hermano pequeño y ella, por nada del mundo quería que el niño que llevaba dentro, corriese peligro. Hoy día, yo no puedo confiar en nadie, aún lo buena persona que sea alguien. Por eso soy tan arisca y no me fío de nadie...Así es mi vida y así soy yo, porque si dejo mi monotomía, estaré muerta. Y con el paso de los años, adquirí esta superstición. La siento cada vez que algo va mal. Nunca me ha fallado y eso me preocupa ahora.
Rober había parado de andar ya hacía unos minutos, mientras Alba hablaba y caminaba de un lado a otro. Él, aunque parezca imposible, la creyó y creyó su historia, ya que, él había vivido algo así.
- Te creo.- Dijo él sentandose en un banco
- ¿Cómo? ¿Enserio?
- ¿La gente no te cree cuando se lo cuentas?
- Rober, eres el primero en saberlo.
Rober la miró.
- Eso quiere decir que soy importante.
- Puede que sí. Mi instinto me dice que desconfíe como siempre hago, pero mi corazón me pide que te dé una oportunidad.
- ¿Me la darás?
- Sabes, ni siquiera a mi mejor amiga se la he dado, pero creo que contigo puedo contar. Mi inspiras protección, cómo si me entendieses, como si tú hubieses pasado por lo mismo, ¿sabes?
- No te equibocas, he pasado por algo casi similar.
- ¿Asesinaron a tu padre?
- No, mi padre nos abandonó a mi madre y a mí cuando yo nací. Luego, mi madre, para criarme, obtuvo demasiadas deudas y cuando cumplí los 12 años, la violaron y mataron. Supongo que fue un tipo de mafia, no estoy seguro porque decidí olvidarme. Decidí creer que mi madre me abandonó, pero no soy idiota, sé perfectamente lo que pasó en verdad.- Él miró a Alba seriamente.- Tampoco se lo he contado a nadie y me propuse dejar a un lado los sentimientos de las demás personas para que no me afecte nada.
- Hablas de tu pasado como si nada, ¿esque acaso no te duele?
- No sabes cuánto me duele, es como si me arrancasen el corazón cuando recuerdo que no tengo familia. Sólo tengo a Richard, él trae comida a nuestra casa todos los días y así sobrevivo, si no le hubiese conocido, estaría perdido.
- ¿Está bien que me lo hayas contado?
- ¿Está bien que confies en mí?
- No, pero lo haré igualmente.
- Ya sabes mi respuesta.- Alba sonrió.- Es de locos, pero este será nuestro secreto.
- Nuestro secreto, queda genial para un título de pelicula.- Rober sonrió hacia el cielo nocturno
- Ese ya es el título de una historia, la nuestra, la de nuestros pasados.- Se miraron y sonrieron a la Luna.
-:-
Harry es un chico alocado, pero muy respetuoso y eso hacía que tubiera tan mala suerte con las chicas, ya que no tenía mucha experiencia, aunque fuese todo un don juan. Por eso, él se comía la cabeza con el tema de Didi porque para él era la primera vez que experimentaba el verdadero amor y no quería chafarla a la primera de cambio.
- Didi.- Sus labios pronunciaron su nombre y esto hizo que la piel de Didi se erizara por completo.
- D-dime.
- La verdad, no quiero cagarla, pero...¿Alguna vez has sentido cómo todo tu cuerpo reacciona al ver a esa persona?, ¿cómo tu mente no deja de darle vueltas a aquel recuerdo con esa persona?, ¿cómo tú te imaginas, día a día, una vida con ella y cómo temes que ella se valla de tu lado?
Didi se detuvo justo en la puerta de la estación. Alzó su cabeza y miró a los azulados ojos de Harry.
- Sí, pero tú y yo sabemos que, aún todo lo que sintamos, no puede ser, Harry.
Harry sonrió, ya que él se esperaba esa respuesta.
- Puede que ahora no, pero en un futuro, quién sabe.
Didi le sonrió.
- Pienso lo mismo...¿Me esperarás?
- Eso no lo dudes.- Harry avanzó un paso y le regaló un dulce beso en la mejilla. Didi, en cambio, le robó un beso en los labios.
- ¿Didi?
- Para que te acuerdes de mí y de esta promesa.- Después de dejar claro el significado de aquel beso, Didi se marchó a paso ligero hacia las escaleras mecánicas deseando que la Tierra le tragase, pues ella no sabía de donde había podido sacar tanta valentía y picardía.
A Harry, sin embargo, le encantó aquella delicada, pero apasionada, situación.
-:-
- ¡Mierda de despertador! ¿Tú quieres matarme, pequeñajo? ¡A la mierda! - Alba se asomó por la terraza de su cuarto y lanzó el sonoro despertador lo más lejos que pudo.
Su hermano mayor, preocupado, subió escaleras arriba hasta llegar a la desordenada habitación de Alba.
- ¿Qué pasa?
- Nada, ¿qué va a pasar?
- Joder, enana, pues no grites así.- Dijo entrando a la habitación.
- ¿Esque ahora te importa lo que haga?
Javier la miró mal y decidió dejar la conversación, asi que, salió del cuarto, aunque antes, se viró.
- ¿Has lanzado tu despertador?
- Bueno...Sí, ¿y qué?
- Ya puedes estar ahorrando. Mamá no tiene tiempo ni dinero para gastos inncesarios. Ah, y que te vistas que vamos a casa de los abuelos a comer.
- Ya lo sabía...- Dijo enfurruñada. Se acercó de mal humor hacia Javi y le cerró la puerta en las narices.- Enterado de mierda...¡Aggh!
Alba abrió su ancho y alto armario de madera y buscó algo apropiado que ponerse.
- Esto mismo.- Cogió una camiseta cualquiera y sus pantalones violetas, rajados.
- ¡Albaa, cariño, nos vamos!- Gritó su madre con impetu
- ¡Voy! - Respondió
- ¡No, voy no! ¡Y baja a hablarme que parecemos verduleras!
- ¡Sí, señora! - Bajó las escaleras con rapidez y cerró la puerta delantera después de haber salido.
-:-
Era un domingo normal para Didi, sino fuese, porque a Miguel, su novio, le habían soltado de la comísaria, ya que los policías pensaron que el intento de ataque fue en defensa propia. Aunque, después de todo lo ocurrido, los gritos salvajes en la casa de Didi no pararían.
- ¡Daaaaaaraa! Baja ahora mismo, ¡no me hagas subir a darte un cachetada!
Dara suspiró y bajó las escaleras sin ánimo alguno. Luego, se acercó a la cocina para atender a su madre.
- ¿Qué pasa ahora?
- Eh, baja el tono.
- Vale, mamá.
- Vale, pues cuando te tranquilices, te digo lo que tienes que hacer.
- Yo estoy muy tranquilita.
- Ojo, eh, ojo, que te la llevas.
- ¡Mamá, por Dios! ¡He bajado para que me digas que coño tengo que hacer y me vienes con gilipolleces!
La madre la miró indignada.
- ¿Cómo has dicho?
- Nada, losiento.
- Ah, ya decía yo.- la madre se acercó y le tendió dos bolsas llenas de basura.- Al contender y luego vuelves, que tienes que tender la ropa.
- ¡Joder! ¿y mi hermana qué? ¿A ella no le dices nada?
- Dara, no empecemos. Ella ya tiene suficiente con estudiar y tú hace un minuto lo único que hacías era rascarte el ombligo, asi que, no me vengas con chorradas.
Didi aceptó las bolsas de mala gana y salió de la casa para dirigirse cuesta abajo hacia los contendores. Lo que ella no sabía esque se encontraría, a esas horas de la mañana, con sus amigos del pueblo.
- ¡Didiiiiiiiiii! - Gritó una chica morena, la cuál estaba sentada en un banco con un chico que llevaba gafas.
Didi se dió la vuelta y abrió los ojos como platos, después le sonrió.
- Hey, Joa, ¿qué haceis todos aquí a estas horas?
- Queríamos verte, Didi.- Dijo un chico rubio llamado Adrián.
- ¿Miguel? - Preguntó Didi bastante sorprendida.- ¡Dioooooos! ¡Estás bien! Ven aquí.-Miguel se acercó a ella y se dieron un fuerte abrazo.- ¿Pero que haces aquí? ¿te soltaron anoche?
- Sí, de madrugada y hoy mi madre quiso venir temprano a visitar a mi abuela y aparte, Alba me dijo algo sobre un tal Harry.
- Pero si ayer no estabas conectado al tuenti.
- Existe el móvil, ¿sabes?
- Aaaaah, joder, ahahaha, si, es verdad. Oye y menos mal que estás bien, mi amor. Me distes un buen susto.
- Dime, ¿quién es ese Harry y cómo es?
- Es un amigo, Miguel, no te preocupes.
- Si me preocupo porque si un tío anda detrás de mi novia, como comprendrás, no me voy a quedar callado.
- Pues sí. No le vas a hacer daño.
- ¿Quién lo dice?
- Yo. Me prometistes que para resolver las cosas ibas a hablar y no recurrir a la violencia. Además, Harry es un buen chico, él no es cómo tú.
- ¿Cómo que no es como yo? - Entrecerró la ceja.
- Pues que no es tan golfo como tú.
- Ah, gracias.
Didi rió.
- Bueno, pero tú sabes que me sé cuidar sola.
- Sí, y Alba te vigilará tambien. Me dijo que ibais a ir al musa este finde. Ya nos compinchamos, si te hacen algo, ella les parte la cara y lyego yo les remato.- Sonrió Miguel
- Dios mío, valla con la generación golfa.
- Ya losé. Hasta nos comunicamos telepáticamente.
- Ya, y me alegra saber que los golfos conpinchados existen gracias a mí.
- Sí, el merito es todo tuyo, mi vida.- Él la agarró de la cintura y se besaron.
Al momento, se volvieron melosos.
-:-
Claudia marcó el número de la casa de María y ésta atendió pasados los tres pitidos.
- Mery, ¿a qué no sabes qué? - Hablaba Claudia gastandose el dinero por teléfono en una conversación con María.
- No, para eso me llamas, mongola.- Se oía la risa de Mery por la línea.
- Tía, me dijo Luis que iba al musa. ¡AL MUSA! - Gritó compulsivamente Clau
- ¡Qué no me grites! Que me dejas sorda, niña. ¿Y cómo que va al musa?
- ¡Qué sí!
- ¡Qué no me grites! NO - ME - GRITES. Si quieres te mando señales de humo para que lo entiendas.- Se rió Mery junto a Clau.
- Bueno, bueno, pero es verdad, tía, si no me crees mira su estado.
Mery fue al ordenador con el teléfono inalámbrico en la oreja, abrió el tuenti y comprobó el estado. Claudia tenía razón. La frase que ponía era:
Última acyualización: Este sábado fiestón en el musa. Hace 2 horas.
- Chos, pos es verdad. Entonces si va Luis, va toda la peña del moco. Qué asco, joder, ¿por qué nos tienen que fastidiar siempre los subnormales del cole? Manda cojones. Aparte, nosé si ir al cole mañana, tía, me siento fatal, quería llamarte antes, pero esque nosé. He estado llorando toda la noche.
- ¿Qué pasó, Mery? ¿Quién te hizo daño?
- Físicamente nadie, pero ayer tuve un problema con Frank.
- ¿Con aquel? Yo ya te lo dije, te dije que no era un buen chico.
- Ya, Claudia, pero quería darle una oportunidad al menos, aunque veo que no sirvió de nada.
- Pasa de él, y tranquilizate. No deberías llorar por un tío como él y además, el tío ese se lo pierde porque tú eres una chica genial y seguro que serías una novia fantástica.
- Gracias, de verdad, de alguna forma, siempre me animas, Clau.- Mery sonrió para sí.- Bueno, te tengo que dejar que voy a comer.
- Vale, yo tambien. Ya hablaremos de lo del musa mañana, si vienes.
- Vale. Bueno, adiós.- Mery colgó.
Sin embargo, Clau llamó a Moni.
Continuará.
D-I-O-S M-I-O D-E M-I-V-I-D-A !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! jooooooooooooooder, INCREIBLEEEEEEEEEEEEEEEE, SIGUE SI NO QUIERES PRESENCIAR UN SUICIDIO XDDDDDDDD
ResponderEliminarQue sepas, que yo perdono a mi frank (L) <33
Ahahahaha, graciias y tú tambien sigue el tuyo <33
ResponderEliminarTranquila, que le perdonas :)