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martes, 4 de octubre de 2011

Capitulo 2 de mi vida

Alba quiso darse cuenta de las cosas que estaban sucediendo en aquel preciso momento, pero no cayó hasta el final del día.

- Ha sido un día fantástico, chicos y Yari, gracias.- Dijo Mery

- A ustedes, sois geniales, nunca nos aburrieremos con vosotras.- Harry rió

Didi se tapaba la cara con la mano, ya que se había sonrojado al ver la sonrisa cautivadora de Harry.

- Bueno, yo me tengo que ir, chicas, tengo que cojer la guagua. Nos vemos.- Dijo Yari despidiendose con la mano.

- Adiós, cuidate, Yari.- Dijo Didi

- ¡Duerme con los ángelitos!- Gritó María

- ¿Duerme con los ángelitos? ¿WTF? - Dijo George

- A esta hora del día, Mery siempre está drogui perdida.- Explicó Didi

- Así me llaman, la drogui.

- Si la vieran cuando está enferma, se parten de risa.- Dijo Didi

- Si, hay que verla, no me lo quiero perder.- Dijo Frank

- Cuando quieras y dónde quieras.- Dijo Mery, la cuál parecía no estar nada nerviosa al pasar tanto tiempo conociendo a Frank.

- ¡Uuuuhh, aquí hay temita! - Gritó Harry

Alba se encontraba mal y tenía un mal presentimiento sobre su madre, asi que al oído de Didi, le susurró:

- Didi, me voy, ¿vale?- Dijo dandole un beso y dandole un fuerte abrazo.- Arregla eso con Miguel y no te vayas a enamorar de Harry, que te veo venir.

- ¿De quién? ¿Tú estás loca? Solo me parece mono, igual que Richard.

- Ya, ya.

- Uy, que estareis murmurando.- Dijo Mery

- Nada, sólo me ha dicho que se pira.- Declaró Didi

- ¿Estás bien? - Cuestionó Mery

- Si, bueno, no, pero estaré mejor cuando llegue a mi casa y me acueste en mi cama, pero gracias.

- Te acompaño.- Dijo Mery

- No hace falta, además, necesito estar sola.

- Me preocupas, cuando quieres estar sola, algo malo ocurre.- Dijo Didi

- Por Dios, Didi, sin exagerar, ¿eh? - Intentó sonreír, pero la sonrisa se quedó en una estúpida mueca.- Pues bien, visto lo visto, me piro.

Alba se colocó su mochila a la espalda y comenzó a caminar.

- ¡Espera, Albi! - Gritó Frank.- Rober te acompañará a tu casa, creo que vive, más o menos, por ahí.

- Vale, pero con una condición.

- Cualquiera.

- Tú acompañarás a Mery, mientras que Harry irá con Didi hasta la estación de guagua, ¿vale?

Los dos chicos se miraron y afirmaron.

- De acuerdo.- Sentenció Frank.- Tened cuidado.

- Pareces mi padre, tío, sé cuidarme.- Protestó Rober

- Es verdad, que tú eres el chico solitario del grupo que sale solo a todas partes.

- Me gusta caminar solo, Frank, solo es eso.- Rober miró a Alba.- ¿Vamos?

- Si.

Alba y Rober empezaron a caminar hasta que dejaron de ser visibles.

- Bueno, Didi, te toca, go, go, go.-Dijo Harry

- Ahaha, vale, pero solo hasta la guagua, eh.

- Bueno, yo pensaba__

- Ni tú pensabas, ni nada, ya haces suficiente en acompañarme.- Didi le sonrió y Harry le devolvió la sonrisa.

- Pues, vamos. Adiós, chicos, hasta mañana. Adiós, Mery.

- Adiós, Harry.- Respondieron todos

- Chau, Mery, te llamo luego.- Dijo Didi despidiendose con la mano

- Está bien. Te Quiero.- Se despidió con la mano y le guiñó un ojo

- Bueno, mi novia parece que me reclama y supongo que tendré que acompañarla.- George suspiró.

- ¿Supones? Tío, es tu novia.- Dijo Frank

- La verdad, no estoy seguro. Me han dicho por ahí que me puso los cuernos con uno de su instituto y me la suda, pero paso de que me utilicen.

- Me parece lógico, corta con ella y búscate a alguien que te aprecie de verdad, George, tú vales más que ser el perrito faldero de alguien.- Dijo Mery

- Buen discurso, María.- Sonrió Frank.

Mery se sonrojó un poco.

- Lo tendré en cuenta, Mery. Nos vemos.- Y así, George se fue.

- Creo que yo tambien me iré a pasear por ahí.- Dijo Richard, el cuál no hablaba mucho.

- Vale, Rich, pero no te metas en más peleas, tío, que todas las chicas se mueren por tus huesos y tú lesionandote para matar a tu club de fans, del susto.- Advirtió Frank

Richard no sonreía casi nunca, pero cuando sonríe esque de verdad le han alegrado el día y este era uno de esos momentos. En la boca de Rich se hallaba una sonrisa de medio lado

- Eso está hecho, pero no prometo nada.- Richard derrepenté se viró hacia atrás, dado que una chica pelirroja - teñida, por supuesto- le llamó.- Bueno, adiós.- Corrió hacia la chica.

- Adiós.- Frank se despidió de Rich, que ya andaba lejos con aquella chica. Frank miró a María, la cuál sonreía al mundo con su mente y mirada en el universo.- ¿En qué piensas?

- En lo misterioso que es Rich.-

La mirada de Frank cambió completamente y en sus ojos había desepción.

- Así que te gusta Rich, que sepas que él no quiere ataduras, ni compromisos.

Mery miró detenidamente a Frank.

- ¿Qué pasa, Mery? ¿He dicho algo malo?

- Sí.- Mery se incorporó la mochila y le dió la espalda a Frank para empezar a caminar sin él. Sin embargo, Frank no lo permitiría

- Espera, por favor.- Dijo, agarrandola del brazo y atrayendola hacia él

- ¿Qué?

- No iba encerio, creo que me puse algo celoso.

- ¿Cómo?

Frank la soltó y miró al suelo. Después de un silencio que a los dos les pareció interminable, ella habló.

- A mi me gusta Richard, pero no como algo más que amigos.- Dijo ella mirandole al rostro.- Yo, en verdad, quiero a otra persona, pero nunca podría decirselo, ya que somos amigos.

- ¿A quién quieres?.- Él la miró sin parpadear, esperando ansiosamete la respuesta.

Ella no sabía que hacer. Alba no estaba aquí para salvarla. Además, Mery no tenía ninguna excusa preparada para esta ocasión, ya que pensó que nunca ocurriría, pero los deseos, a veces se cumplen.

- Ems...Esque no puedo contarte.

- ¿Le conozco?

- Sí, bastante.- Mery desvió la mirada.

- Sabes que me lo puedes contar.

-...-

- ¿Es Rober? ¿George?.- Ella negó con la cabeza.- ¿Harry?

- No

- Entonces...Oh, Dios, ¡¿Yari?! - Él abrió los ojos como platos.

- ¡Noooo, joder! Qué bestia eres.

- Y yo qué sé.- Frank buscó la mirada de Mery y le acarició la mejilla. Ella se puso toda roja.- Mery, dime de quién se trata.

- ...Yo...- Cerró los ojos y se puso rígida.- ¡TÚ!

Frank se sorprendió bastante, no había palabras para demostralo, ya que se hallaba su exagerada cara. Pero para sorpresa de Mery, él sonrió y pegó su frente con la de ella.

 

- ¿Bromeas, Mery?.- él separó su rostro y rió.

Mery quedó destrozada, dado que en ese momento no pensó en otra cosa que en Frank partiendole el corazón por su burla hacia sus sentimientos.

Ella empezó a llorar y le empujó. Frank cayó al suelo desconcertado. Mery le miró y salió corriendo. Cuando ella había desaparecido por completo de su alcanze, él se odió a si mismo por hacberle hecho llorar.

-:-

Ninguno de los dos abría la boca, pues entre ellos el silencio incómodo no les parecía tan insoportable, pero, aún así, querían hablar y conocerse cada uno.

- ¿En qué problema estás metida? - Habló Rober, observando a Albi

- No es ningún problema, sólo es que tengo una horrible superstición.

Rober arrugó las cejas.

- ¿Horrible superstición?

- Sí, por desgracia.- Alba miró a Rober, que caminaba tranquilamente mirando al suelo esperando una explicación.- No siempre la he tenido, todo empezó cuando mataron a mi padre. Verás, yo, mi madre y mi hermano mayor estábamos en la fiesta del barrio, la que se hacía todos los años, en donde vivía anteriormente, y derrepente se oyeron unos sonoros disparos provenientes de mi casa. Mi madre, yo y mi hermano horrorizados, corrimos hacia la entrada y nos encontramos...Con, bueno, ya sabes...Esque recordarlo es como si ese momento estubiese ocurriendo ahora mismo, odio este recuerdo tan realista...Pensé que mi madre lo había afrontado como yo y como mi hermano, pero un día cuando la encontré llorando en el baño, me dí cuenta de que mi padre de verdad había sido asesinado y no sólo eso, alguien nos buscaba. Luego, nos mudamos ya que mi madre estaba embarazada de mi hermano pequeño y ella, por nada del mundo quería que el niño que llevaba dentro, corriese peligro. Hoy día, yo no puedo confiar en nadie, aún lo buena persona que sea alguien. Por eso soy tan arisca y no me fío de nadie...Así es mi vida y así soy yo, porque si dejo mi monotomía, estaré muerta. Y con el paso de los años, adquirí esta superstición. La siento cada vez que algo va mal. Nunca me ha fallado y eso me preocupa ahora.

Rober había parado de andar ya hacía unos minutos, mientras Alba hablaba y caminaba de un lado a otro. Él, aunque parezca imposible, la creyó y creyó su historia, ya que, él había vivido algo así.

- Te creo.- Dijo él sentandose en un banco

- ¿Cómo? ¿Enserio?

- ¿La gente no te cree cuando se lo cuentas?

- Rober, eres el primero en saberlo.

Rober la miró.

- Eso quiere decir que soy importante.

- Puede que sí. Mi instinto me dice que desconfíe como siempre hago, pero mi corazón me pide que te dé una oportunidad.

- ¿Me la darás?

- Sabes, ni siquiera a mi mejor amiga se la he dado, pero creo que contigo puedo contar. Mi inspiras protección, cómo si me entendieses, como si tú hubieses pasado por lo mismo, ¿sabes?

-  No te equibocas, he pasado por algo casi similar.

- ¿Asesinaron a tu padre?

- No, mi padre nos abandonó a mi madre y a mí cuando yo nací. Luego, mi madre, para criarme, obtuvo demasiadas deudas y cuando cumplí los 12 años, la violaron y mataron. Supongo que fue un tipo de mafia, no estoy seguro porque decidí olvidarme. Decidí creer que mi madre me abandonó, pero no soy idiota, sé perfectamente lo que pasó en verdad.- Él miró a Alba seriamente.- Tampoco se lo he contado a nadie y me propuse dejar a un  lado los sentimientos de las demás personas para que no me afecte nada.

- Hablas de tu pasado como si nada, ¿esque acaso no te duele?

- No sabes cuánto me duele, es como si me arrancasen el corazón cuando recuerdo que no tengo familia. Sólo tengo a Richard, él trae comida a nuestra casa todos los días y así sobrevivo, si no le hubiese conocido, estaría perdido.

- ¿Está bien que me lo hayas contado?

- ¿Está bien que confies en mí?

- No, pero lo haré igualmente.

- Ya sabes mi respuesta.- Alba sonrió.- Es de locos, pero este será nuestro secreto.

- Nuestro secreto, queda genial para un título de pelicula.- Rober sonrió hacia el cielo nocturno

- Ese ya es el título de una historia, la nuestra, la de nuestros pasados.- Se miraron y sonrieron a la Luna.

-:-

Harry es un chico alocado, pero muy respetuoso y eso hacía que tubiera tan mala suerte con las chicas, ya que no tenía mucha experiencia, aunque fuese todo un don juan. Por eso, él se comía la cabeza con el tema de Didi porque para él era la primera vez que experimentaba el verdadero amor y no quería chafarla a la primera de cambio.

- Didi.- Sus labios pronunciaron su nombre y esto hizo que la piel de Didi se erizara por completo.

- D-dime.

- La verdad, no quiero cagarla, pero...¿Alguna vez has sentido cómo todo tu cuerpo reacciona al ver a esa persona?, ¿cómo tu mente no deja de darle vueltas a aquel recuerdo con esa persona?, ¿cómo tú te imaginas, día a día, una vida con ella y cómo temes que ella se valla de tu lado?

Didi se detuvo justo en la puerta de la estación. Alzó su cabeza y miró a los azulados ojos de Harry.

- Sí, pero tú y yo sabemos que, aún todo lo que sintamos, no puede ser, Harry.

Harry sonrió, ya que él se esperaba esa respuesta.

- Puede que ahora no, pero en un futuro, quién sabe.

Didi le sonrió.

- Pienso lo mismo...¿Me esperarás?

- Eso no lo dudes.- Harry avanzó un paso y le regaló un dulce beso en la mejilla. Didi, en cambio, le robó un beso en los labios.

- ¿Didi?

- Para que te acuerdes de mí y de esta promesa.- Después de dejar claro el significado de aquel beso, Didi se marchó a paso ligero hacia las escaleras mecánicas deseando que la Tierra le tragase, pues ella no sabía de donde había podido sacar tanta valentía y picardía.

A Harry, sin embargo, le encantó aquella delicada, pero apasionada, situación.

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- ¡Mierda de despertador! ¿Tú quieres matarme, pequeñajo? ¡A la mierda! - Alba se asomó por la terraza de su cuarto y lanzó el sonoro despertador lo más lejos que pudo.

Su hermano mayor, preocupado, subió escaleras arriba hasta llegar a la desordenada habitación de Alba.

- ¿Qué pasa?

- Nada, ¿qué va a pasar?


- Joder, enana, pues no grites así.- Dijo entrando a la habitación.

- ¿Esque ahora te importa lo que haga?

Javier la miró mal y decidió dejar la conversación, asi que, salió del cuarto, aunque antes, se viró.

- ¿Has lanzado tu despertador?

- Bueno...Sí, ¿y qué?

- Ya puedes estar ahorrando. Mamá no tiene tiempo ni dinero para gastos inncesarios. Ah, y que te vistas que vamos a casa de los abuelos a comer.

- Ya lo sabía...- Dijo enfurruñada. Se acercó de mal humor hacia Javi y le cerró la puerta en las narices.- Enterado de mierda...¡Aggh!

Alba abrió su ancho y alto armario de madera y buscó algo apropiado que ponerse.

- Esto mismo.- Cogió una camiseta cualquiera y sus pantalones violetas, rajados.

- ¡Albaa, cariño, nos vamos!- Gritó su madre con impetu

- ¡Voy! - Respondió

- ¡No, voy no! ¡Y baja a hablarme que parecemos verduleras!

- ¡Sí, señora! - Bajó las escaleras con rapidez y cerró la puerta delantera después de haber salido.

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Era un domingo normal para Didi, sino fuese, porque a Miguel, su novio, le habían soltado de la comísaria, ya que los policías pensaron que el intento de ataque fue en defensa propia. Aunque, después de todo lo ocurrido, los gritos salvajes en la casa de Didi no pararían.

- ¡Daaaaaaraa! Baja ahora mismo, ¡no me hagas subir a darte un cachetada!

Dara suspiró y bajó las escaleras sin ánimo alguno. Luego, se acercó a la cocina para atender a su madre.

- ¿Qué pasa ahora?

- Eh, baja el tono.

- Vale, mamá.

- Vale, pues cuando te tranquilices, te digo lo que tienes que hacer.

- Yo estoy muy tranquilita.

- Ojo, eh, ojo, que te la llevas.

- ¡Mamá, por Dios! ¡He bajado para que me digas que coño tengo que hacer y me vienes con gilipolleces! 

La madre la miró indignada.

- ¿Cómo has dicho?

- Nada, losiento.

- Ah, ya decía yo.- la madre se acercó y le tendió dos bolsas llenas de basura.- Al contender y luego vuelves,  que tienes que tender la ropa.

- ¡Joder! ¿y mi hermana qué? ¿A ella no le dices nada?

- Dara, no empecemos. Ella ya tiene suficiente con estudiar y tú hace un minuto lo único que hacías era rascarte el ombligo, asi que, no me vengas con chorradas.

Didi aceptó las bolsas de mala gana y salió de la casa para dirigirse cuesta abajo hacia los contendores. Lo que ella no sabía esque se encontraría, a esas horas de la mañana, con sus amigos del pueblo.

- ¡Didiiiiiiiiii! - Gritó una chica morena, la cuál estaba sentada en un banco con un chico que llevaba gafas.

Didi se dió la vuelta y abrió los ojos como platos, después le sonrió.

- Hey, Joa, ¿qué haceis todos aquí a estas horas?

- Queríamos verte, Didi.- Dijo un chico rubio llamado Adrián.

- ¿Miguel? - Preguntó Didi bastante sorprendida.- ¡Dioooooos! ¡Estás bien! Ven aquí.-Miguel se acercó a ella y se dieron un fuerte abrazo.- ¿Pero que haces aquí? ¿te soltaron anoche?

- Sí, de madrugada y hoy mi madre quiso venir temprano a visitar a mi abuela y aparte, Alba me dijo algo sobre un tal Harry.

- Pero si ayer no estabas conectado al tuenti.

- Existe el móvil, ¿sabes?

- Aaaaah, joder, ahahaha, si, es verdad. Oye y menos mal que estás bien, mi amor. Me distes un buen susto. 

- Dime, ¿quién es ese Harry y cómo es?

- Es un amigo, Miguel, no te preocupes.

- Si me preocupo porque si un tío anda detrás de mi novia, como comprendrás, no me voy a quedar callado.

- Pues sí. No le vas a hacer daño.

- ¿Quién lo dice?

- Yo. Me prometistes que para resolver las cosas ibas a hablar y no recurrir a la violencia. Además, Harry es un buen chico, él no es cómo tú.

- ¿Cómo que no es como yo? - Entrecerró la ceja.

- Pues que no es tan golfo como tú.

- Ah, gracias.

Didi rió.

- Bueno, pero tú sabes que me sé cuidar sola.

- Sí, y Alba te vigilará tambien. Me dijo que ibais a ir al musa este finde. Ya nos compinchamos, si te hacen algo, ella les parte la cara y lyego yo les remato.- Sonrió Miguel

- Dios mío, valla con la generación golfa. 

- Ya losé. Hasta nos comunicamos telepáticamente.

- Ya, y me alegra saber que los golfos conpinchados existen gracias a mí.

- Sí, el merito es todo tuyo, mi vida.- Él la agarró de la cintura y se besaron.

Al momento, se volvieron melosos.

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Claudia marcó el número de la casa de María y ésta atendió pasados los tres pitidos.

- Mery, ¿a qué no sabes qué? - Hablaba Claudia gastandose el dinero por teléfono en una conversación con María.

- No, para eso me llamas, mongola.- Se oía la risa de Mery por la línea.

- Tía, me dijo Luis que iba al musa. ¡AL MUSA! - Gritó compulsivamente Clau

- ¡Qué no me grites! Que me dejas sorda, niña. ¿Y cómo que va al musa? 

- ¡Qué sí!

- ¡Qué no me grites! NO - ME - GRITES. Si quieres te mando señales de humo para que lo entiendas.- Se rió Mery junto a Clau.

- Bueno, bueno, pero es verdad, tía, si no me crees mira su estado.

Mery fue al ordenador con el teléfono inalámbrico en la oreja, abrió el tuenti y comprobó el estado. Claudia tenía razón. La frase que ponía era:

Última acyualización: Este sábado fiestón en el musa. Hace 2 horas.

- Chos, pos es verdad. Entonces si va Luis, va toda la peña del moco. Qué asco, joder, ¿por qué nos tienen que fastidiar siempre los subnormales del cole? Manda cojones. Aparte, nosé si ir al cole mañana, tía, me siento fatal, quería llamarte antes, pero esque nosé. He estado llorando toda la noche.

- ¿Qué pasó, Mery? ¿Quién te hizo daño?

- Físicamente nadie, pero ayer tuve un problema con Frank.

- ¿Con aquel? Yo ya te lo dije, te dije que no era un buen chico.

- Ya, Claudia, pero quería darle una oportunidad al menos, aunque veo que no sirvió de nada.

- Pasa de él, y tranquilizate. No deberías llorar por un tío como él y además, el tío ese se lo pierde porque tú eres una chica genial y seguro que serías una novia fantástica.

- Gracias, de verdad, de alguna forma, siempre me animas, Clau.- Mery sonrió para sí.- Bueno, te tengo que dejar que voy a comer.

- Vale, yo tambien. Ya hablaremos de lo del musa mañana, si vienes.

- Vale. Bueno, adiós.- Mery colgó.

Sin embargo, Clau llamó a Moni.

Continuará.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Capitulo 1 de mi vida

Hey, personas, bienvenidos a mi historia, la cuál se centrará en el día a día de mi vida.

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Hola, personitas:


Hoy es Lunes y como todo Lunes, tengo hambre, sueño y me cago en todo lo cagable, pero en fin, así es la vida, mejor dicho, mi vida.


Lo bueno de estar a 26 de Septiembre, esque espero con ansias el día 3 de Octubre, el día en el cuál hace casi 14 años, nací. Lo celebraré con mi familia, pero para el sábado 8, mis mejores amigas me tienen una fiesta preparada. Seguramente, será un día bestial. ¡Legendario!


Bueno, hablando de mis mejores amigas, esto me recuerda a mi DiDi, la chica más bella, por dentro y por fuera, del mundo entero. Todo está bien entre nosotras, sino fuera por su novio, Miguel. No tengo claro por qué le tengo tanta manía a ese chico. Él no me ha hecho nada y ni siquiera le conozco del todo, pero, a veces, desearía que nunca se hubieran conocido, supongo que todo estaría mejor. Lo que pienso y que no puedo contarle a DiDi esque me encantaría que ellos rompiesen, así yo podría quedar con DiDi como antes, sin temer ser un obstaculo entre dos tortolitos, o temer perder nuestra amistad. Ya sé que esto es de egoísta, pero es lo que siento. Bueno, en realidad, si os soy sincera de verdad, no quiero que rompan, vale, antes dije que sí, pero verlos tan felices de alguna forma me llena el corazón. Les deseo lo mejor y quiero seguir siendo amiga de los dos. ¡Ánimo, chicos!
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- ¡Albaa! Está aquí María.- Gritó la madre de Alba


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En fin, chic@s, os dejo, mis amigas esperan mis locuras.


Con amor, Lady Cobain.
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Alba cerró su cuaderno, cogió su mochila negra con chapas de millones de grupos y bajó rápidamente las largas y anchas escaleras de caracol. 


- ¿Mamá?¿Dónde estás?


- Aquí, hija, en la cocina.


Alba se acercó a la azulada y limpia cocina para despedirse de su querida y joven madre, cuyo nombre es Eva.


- Adiós, mamá, suerte en el dentista hoy.- Le dió un beso en la mejilla


- Ay, hija, no la necesito.


Alba se rió y salió de la cocina dirigiendose a la entrada. Cogió las llaves que se encontraban encima de la mesa alargada y abrió la puerta. Una chica alta, de pelo largo, negro y medio ondulado, la esperaba sonriente.


- ¡OOhh! ¡Qué pasó, Dan!- Saludó la chica llamada María


- ¡OOhh! ¡Buenas tardes, Doug!- Rió y se abrazaron.- ¿Dónde están las demás?


- Están esperando afuera de tu casa, esque se cortaron y me mandaron a mí a tocar el timbre. Pero bueno, yo encantada, tu madre me cae muy bien.


- Ya losé, es genial, igual que la tuya.


- Boing, boing.


Alba miró mal a María y ésta se empezó a reír.


- Oye, que yo solo digo la verdad.


- Ahahaha, si te vieras la cara.


- ¡Vete a parir, Mery! - Se rieron las dos.


Llegaron a la salida, abrieron la verja y se reunieron en la otra acera con las demás.


- Ya pensábamos que os habían violado por el camino.- Dijo una chica de pelo corto, medio rubio, de piel morena.


- Mónica, ¿quién nos va a violar dentro de la terraza delantera de mi casa? Tú eres subnormal.


- Ahaha, sí, Rober.- Soltó María, la cuál hablaba de un amor plátonico compartido por todas, ya que el chico era muy guapo.


- Uy, sí. Mery, si Rober nos viola, yo encantada de la vida.


- ¿Tú sola? ¡Yo tambien!


- ¿Otra vez hablando del Rober ese? - Cuestionó una chica de estatura baja. Morena y de pelo largo y liso, medio rubio.


- Claudia, te mato. ¿Cómo que el rober ese, mongola? - Dijo María


Alba y Moni se rieron por el panorama.


- Bueno, esque sois unas pesadas con el chiquillo ese. Pobrecito.- Respondió Clau


- Mira quién habló, la Ichaso/Nivea maníatica.- Declaró Moni.


- ¡Shhh! ¡Cállate, Mónica! - Mandó Clau


- Claudia, aquí solo nos pueden oír las cucarachas, ¿para que mandas a callar? Flipa.- Dijo Alba


Se rieron.


- Sí, es verdad, que mongola.- Manifestó Clau


Se volvieron a reír. Mery miró la hora y advirtió de que era tarde y que las demás las esperaban en la Weyler. Asi que, salieron de la calle de Alba y caminaron hasta la parada de guagua. Ahí, María y Alba observaron a un tío que estaba buenísmo según ellas. Según Claudia era un feto y Monica hizo cómo que no conocía a sus amigas.


- Miren, la O14, parenla.- Anunció Moni, aunque nadie le hizo caso y la guagua pasó de largo.- ¿Qué clase de amigas sois? ¡Dios mio!, onsesionadas de la vida y de los tíos emos.


- Oooooh, jopé, el chico se subió a la guagua que va para la Laguna. ¡Adiós, buenorro! - Alba se despidió con la mano, esperando que el chico no se fijara, pero lo hizo y las saludó.


- ¡Jooooder! ¿Viste eso? ¡Nos sonrió! - gritó María como loca


- ¡Ya loséee! - Bramó Alba


- ¡HEEEEEEEEEY! Que se acaba de pasar otra O14. Coño, yo flipo.- Sacudió los brazos, Mónica


- Buueeeno, tranquilita, ¿eh, Mónica? Rilax.- Dijo Claudia


- Mira, Claudia__


- ¡La O14!- Alba interrumpió a Moni y paró la guagua.


Después de aquella juerga montada, se subieron a la guagua pagando al antipático guaguero y se agarron donde pudieron.


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Alba, a medio recorrido en la guagua, se preguntaba si hoy vería a Rober en la quedada (sitio donde quedan gente gótica, heavy, frikis, emos, todo, menos kinkis)
Mery reflexionaba sobre si hoy vería a Frank, ella tambien quería ver a Rober, pero se había enamorado perdidamente del primero, aunque lo que ella no sabía, esque él le haría mucho daño en un futuro.
La guagua paró en la parada elegida y ellas se bajaron. Mery, mientras caminaban hacia el puente, agarró de la mano a Alba para poder hablar.


- Oye, Alba, ¿tú crees que hoy irá Frank?


- Siempre va, ¿no? ¿Qué problema hay?


- Problema ninguno, pero nosé, si le veo, ¿le digo algo?


- Dile algo.


- No.


- ¿Por?


- No quiero hablarle.


- Ay, mija, decidete que me tienes loca.


- Perdón, esque si quiero hablarle, pero nosé...¿Tú cuando vas a San Andrés a visitar a Didi, hablas con Airam?


- Sí, ¿por?


- ¿Y no te cortas?


- No, porque ya no me gusta Airam, ya te lo había dicho.


- ¿Ah, sí? Pues no lo sabía, encerio...Joder, bueno, ya que tú eres la aconsejera del grupo, ¿qué me dices?


- Valla, Mery, nunca te había visto tan nerviosa por un chico, debes estar bien loquita por él.


- La verdad esque sí. Me vuelvo una idiota cuando le veo y actúo diferente.


- Si quieres hablarle, tienes que estar segura de ti misma, Mery, si no lo estás la cagarás.


- Alba, eso no me ayuda.


- Bueno, mira, tengo una idea. Cuando tengas problemas y te quedes sin habla, hazme esta señal.- Se tocó la nariz con la punta del dedo meñique.- Acudiré a ayudarte, ¿captado?


- ¿Encerio? Eres la mejor.- La abrazó fuertemente.- Creo que sin ti, todas estaríamos perdidas.


- Exageras, sin mí, todo sería mejor, créeme.


- No, siempre tan positiva, ¿eh? Anda, calla, tu eres genial, Dan.


- Vale, Doug, eres una pesada, ¿ya te lo han dicho?


Rieron.


Moni y Clau les hicieron una seña para que se diesen prisa en cruzar el semáforo.


En unos minutos estaban en la plaza Weyler. Ahí esperaban en un círculo, 5 chicas más.


- ¡Heey! -Gritó Alba


Las 5 chicas se giraron. La más alta era morena e iba de negro, se llama Irene. La segunda era más bajita, con gafas RayBan de vista y con pelo corto y rizos, su nombre es Didi - la mejor amiga de Alba y viceversa - La tercera era de tamaño medio, morena y de pelo liso y castaño, tambien con gafas, la cuál se llama Sofia. La cuarta, tambien llevaba gafas negras, era baja, pero menos que Didi. De pelo ondulado y oscuro, se llama Bea. Y la última, pero no menos importante, es Laura, una rubia muy rubia.


- ¡Holaaa!.- Saludó Sofia


Todas se abrazaron y se pusieron en corro.


- Oigan, esta es la primera vez que estamos todas juntas. Casi siempre a alguna no la dejan o algo.- Aclaró Alba


- Pues es verdad.- Afirmó Ire


- Entonces, a disfrutar, ¡que la noche es joven! - Anunció Laura


- Lau, son las 4:30 de la tarde.- Dijo Moni


- Ay, vale, ustedes me entienden.


Bea le acarició la cabeza, diciendo ''Ya está, ya pasó'' Todas se rieron.


- Bueno, ¿y qué hacemos? - Consultó Didi


- Caminar por ahí, como siempre.- Dijo Alba


- ¿Pero vamos a la quedada, no?- Dijo Lau.- Esque quiero hablar con Frank que hace tiempo que no le veo, aaiish.


Mery sintió una punzada en la espalda, como si la hubieran traicionado. Alba la notó algo distante, asi que, al oído, le susuró:


- Tranquila, Laura solo es su amiga. Si juegas bien las cartas tú serás algo más para él.


Mery sonrió y afirmó con la cabeza. Las demás estaban bajando las escaleras, menos Didi, que estaba esperando a Alba.


- Bueno, me adelanto.- Articuló Mery


- Vale.- Alba miró a la decaída Didi.- ¿Qué pasa?- Empezaron a caminar detrás de las demás, dejando un poco de espacio.


- No quiero hablar de ello.


- ¿Y por eso esperabas a que se fuera Mery para hablar a solas conmigo? - Enarcó una ceja


- ¿No puedo estar con mi mejor amiga ahora? Vale, déjalo.- Empezó a caminar más rápido dejando a Alba atrás. Alba la siguió y le tomó la mano deteniendola.


- Hey, hey, ¿qué pasa?


A Didi le salió una lágrima que recorrió su, triste y apagado, rostro.


- ...Albi...- Sollozó


- Hey, mirame.- Pegó su frente a la de Didi e hizo que la mirara.- Dime, ¿qué te ocurre?


- Qué-yo-y-él-y.después- Sollozó.


- Primero deja de llorar como una niña y luego, me hablas, por favor.


Didi se limpió la cara.


- ¡Hey, chicas! - Todas se viraron.- ¡Luego las alcanzamos!


- ¡Vale, las esperamos en la quedada! - Dijo Moni y siguieron su camino


- Gracias.- Dijo Didi, un poco calmada


- Para eso estoy, tonta.- Dijo, sonriendo.- Cuéntame.


- ...-


- Vale, ya entiendo, Didi, si no quieres, no te voy a obligar.


- Si quiero, pero te enfadarás con esa persona y no quiero que os hagais daño.


- Tranquila, puedes contarme.


- ¿No le partirás la cara seguro?


- Siiiii, pesada


- Vale...Miguel y yo tubimos una discusión, no muy grave, pero si leve.


- ¿Qué clase de discusión? - Alba puso mala cara


- Pues esta mañana, un tío de San Andrés me insultó.


- ¿Qué clase de insulto?


- Puta


- ¿¡Puta!? A ese tío le mato.


- No, de eso se encargó Miguel.


- ¿Cómo? ¿Miguel lo mató?


- Casi


- Espera, ¿qué?


- Si, cuando el tío me llamó puta, Miguel me defendió hablando las cosas, porque él sabe como soy yo, pero aquel tío, al parecer, no sabía nada, y le pegó un puñetazo a Miguel y luego, sacó una nabaja.- Empezó a llorar de nuevo.


- Para un momento y ¿después qué pasó?


- Miguel golpeó a aquel tío e hizo que soltase la nabaja. después se pegaron bastante hasta que Miguel cogió la nabaja del suelo para clavarsela a aquel tipo, pero yo me interpuse y le pedí que no lo hiciese. Ayudé a aquel hombre y Miguel empezó a decir cosas y más cosas desagradables, porque él no entendía como podía haber defendido a aquel tipo... Eso es todo.- Volvió a llorar


Alba la abrazó, después de asimilar lo que Didi había contado como si se tratase de una pelicula, pero más quisieran ellas. Ahora Miguel se encontraba en comisaría, por suerte no iría a un internado.


- ¿Dónde está Miguel? 


Didi no respondió


- ¡Didi!


- ¡En la comisaria! ...En la comisaria...Albi...Ayudame...- Didi cayó al suelo, ya que las piernas le flaqueban por el miedo y la ansiedad.


- Tranquila.- La volvió a abrazar. Las dos quedaron en el suelo sentadas.- Todo estará bien, no pueden detener a Miguel ya que lo hizo para defenderse y eso no se considera un delito.


- Pero casi mata a alguien.


- Pero no lo hizo, Didi, tienes que vivir el presente. Él está bien y te quiere, cuando os reencontreis de nuevo, ya verás que te pedirá perdón por todo y os reconciliareis, ¿y sabes lo que vendrá después?


- ¿Qué?- Preguntó frotandose la cara.


- El pim pam toma, dale, dale.


Didi rió y Albi sonrió.


- Ven aquí, tontita.- Se volvieron a abrazar


- Disculpad.- Dijo un chico desconocido


Didi y Alba levantaron sus cabezas y observaron al chico que les había hablado. Él no estaba solo, habían otros dos chicos al lado de él.


- ¿Estais bien? Esque no es muy normal ver a dos chicas tiradas en el suelo abrazadas.- Dijo el que había hablado, un chico de ojos azules y de pelo oscuro y liso


- Bueno, chicas, no tenemos nada con el rollo chica y chica, pero estar sentadas en el suelo es algo raro.- Explicó un chico de pelo liso oscuro, con un gorro de cuadros negro y azul.


- Un poco sí.- Afirmó el tercero, de pelo un poco ondulado y con una camiseta de los rolling.


Didi y Alba se miraron mutuamente y se rieron.


- No somos novias, somos mejores amigas.- Detalló Didi


- ¿Con derecho a roce? - Dijo el de la camisa de los rolling.- Soy Jorge, pero me llaman George, encantado.


- ¿Qué? Nada de eso, somos mejores amigas asecas y ella tiene novio.- Miró al de el gorro de cuadros.- ¿Eres Franco?


- Si, ¿cómo sabes mi nombre?


- Soy amiga de Laura Sanabria, bueno, somos.


-¿Ah, encerio? Joder...Que pequeño es el mundo.


- Ya ves.- Dijo Didi


- Oye, que estoy aquí.


- Perdón, George,  yo soy Alba, me llaman Albi. Esta de aqui es Dara, su mote es Didi.


- Hola.- Saludó Didi


- Valla, ya pensaba que había muerto y era un fantasma.

Didi y Alba rieron.


- No, hombre, esque me sorprendió ver a Franco aquí.- Le miró.- ¿Te puedo llamar Frank?


- Si, no me importa, ya es como mi nombre.- Rió.- Oye, que podeis levantaros, eh


- Ostia, es verdad.- Alba rió y ayudó a Didi a levantarse.- ¿Estás mejor?


- Si, gracias.- Didi se sacudió la camisa y observó al único chico que faltaba por presentar.


- Disculpa, ¿e-eres Rober? -preguntó Alba algo nerviosa


- Si, ¿tambien me conoces?


- Su-supongo


- ¿Qué te pasa? - Cuestionó Frank


Alba se dió la vuelta y empezó a caminar porque la cara le ardía de la vergüenza.


- ¿Qué le pasa a Albi? - Preguntó el callado de Rober


- Nada, ¿qué le va a pasar?


- Yo que sé, derrepenté se va toda rígida.- Dijo George


- Ah, chicos, esque ella es así, es normal en ella. Porcierto, ¿a donde ibaías?


- Al Castillo.- Concluyó Rober


- Que coincidencia, nosotras tambien.


- Pues ya vamos juntos, ¿no? - Declaró George


- Si, ¿por qué no? - 


Los cuatro empezaron a caminar. Alba llevaba un tramo del camino hecho, asi que, se había alejado.


- ¿Encerio que no le pasa nada? - Preguntó preocupado Rober


- Te preocupas demasiado por una persona que acabas de concoer, umm...Qué raaaro...-Sonrió pícaramente Didi


- No, bueno...Yo, sólo...- Se rascó la nuca en señal de nerviosismo


- Aaaah, te calé.


- ¡Te caló, Mr Mullen! - Dijo George


Los 4 vieron a Alba pararse en la lejanía para hablar con un chico de pelo castaño y a lo skater (ya me entendeis)


- ¿Quién es ese? - Preguntó Rober


- Parece guapo. ¿Quién es? ¿Su nobio? - Dijo Frank


- Ni idea


Los tres chicos miraron a Didi.


- ¿Qué? No lo sé todo sobre Albi. Eso sería una invasión a su intimidad.


- Ya, pero yo sé quién es la novia de George o la ex de Rober.- Dijo Frank


- Eso, gracias por recodarmelo, cabrón.- Dijo enfurruñado Rober


- Bueno, yo si sé quienes son los chicos que le gustan a Alba, ella misma me lo dice, pero ese chico no lo he visto nunca antes.- Aclaró Didi


- Alomejor le quiere violar.- Todos miraron a George.- ¿Qué? Sólo era una idea


- Macho, que ideas mas raras se te ocurren, tío.- Dijo Frank


- Bueno, yo soy asi, si no te gusta, te jodes, Frankilin.


- Que no me llames así.


- Chicos, que Alba viene con el tipo ese hacia aquí.


Rober se cruzó de brazos y miró hacia otro lado.


- Hola, de nuevo, guys, este es mi amigo, Diego.


- Ah, ¿tú eres el famoso Diego? Soy Didi


- Ya me dijo Albi, encerio, teneis un acento genial, ahaha.


- Pues es lo que hay, tío.- Dijo Rober indiferentemente


Diego le miró confundido, luego a Albi que sonreía mirando hacia Rober con la cara roja.


- Oye, Diego, ¿y qué haces aquí si eres de Barcelona?


- Estoy de viaje y decidí investigar un poco y derrepente me topo con Alba.


- Si, la vida es así.- Dijo Alba.- Bueno, Dieguillo, te dejamos que nos vamos, ¿vale?


- Vale, llamame para quedar, ya sabes.- Dijo despidiendose con la mano


- ¡Lo haré! - Alba tambien se despidió


- ¿Sólo sois amigos?


- Sí, Didi, ¿por?


- Pensamos que estabais saliendo.


- ¿Qué dices? Por Dios, no, además él tiene novio.- Ella se rió.- Y no esque me caiga bien del todo, es un godo de mierda.- Volvió a reirse


- Ahí, con ganas.- Dijo George


- Qué bestia eres Albi.- Dijo Didi riendose.


- Entonces no hay nada entre vosotros.- Prgeuntó Rober incorporandose a la conversación


- N-no


- Guay.- Rober sonrió con sus ojos azules que para nada eran fríos, al revés, a Alba le parecían muy cálidos.


- ¡Joder, vamos a la quedada ya! - Gritó Frank


Todos rieron.


- Vale, vale, desesperada.- Dijo Geroge


Frank le dió un capón.


-:-

Al llegar los 5 juntos a la quedada, las demás chicas fliparon porque Didi y Albi se encontraban tan tranquilas charlando con Rober, Frank y George, sus amores plátonicos.

- Chicas, ahora volvemos, vamos a saludar.- Dijo Rober

- Nosotras tambien, nos vemos.

Las chicas se acercaron a Alba y Didi.

- ¿De qué conoceis a Franco?- Preguntó dubitativa Laura.

- De la Castillo.- Dijo Albi

- ¿Qué?

- Que los conocimos en la Castillos y ahora somos amigos los cinco.

- Ah.- Contestó Laura.

- Alba, Alba, Alba, ¿Cómo es Frank?- Preguntó Mery

- Normal.

- Detalles, ¡detalles!

- Mother of god, callensé todas.- Dijo.- George es el tipo rarito, pero gracioso, Rober es el callado pero curioso y Frank es el normal y amable.

- Exacto.- Dijo Didi.- No podrían haberlo explicado mejor.- Sonrió chocandola con Albi

- Aiiiiiiiiish, pero que mono es Frank, Dios.- Dijo Mery

- Si quieres te lo presentamos.- Dijo Didi.- Nos dijeron que iban a volver luego de saludar a la gente.

- Siiiiiiiiiii, siiiiiiiiiii, siiiiiii.- Gritó Mery

La que más interesada en conocerlos era Mery, las demás hablaban con Carlyta o con Julio, con Sonia tambien, resumen, pasaban.

- Hey, chicas, ya volvimos.- Frank volvió con George y Rober, pero tambien con dos chicos más y una chica.

- Hey, esta es mi amiga Mery.- Presentó Albi

- En-encantada, chicos.

- Bueno, igualmente. Este es Richard y este otro es el subnormal de Harry. Y mi mejor amiga, Yari.

- Hola, chicas, que guapas sois.- Yari miró detenidamente a Alba.- Dios, tienes unos ojazos preciosos

- G-gracias.- Dijo avergonzada.- Soy Albi y esta es mi mejor amiga, Didi

- Holitas.

Didi observó a Richard y pensó que sus ojos platas eran muy bonitos, luego miró a Harry y algo en su estómago revoloteó, Harry se dió cuenta y la miró sonriente. Didi apartó la mirada sonrojada.

Sin embargo, Alba no alejaba sus ojos de Rober, el cuál hablaba amistosamente con Richard. Éste último miró a Alba y le guiñó un ojo. Alba molesta desvió la mirada pasando de él

- Bueno, chicas, nosotros íbamos a dar una vuelta, ¿se vienen?- Preguntó George

- Pues claro.- Dijo Mery

Didi Albi seguían calladas...

Continuará